martes, 30 de junio de 2009

AMIGA MÍA (¿Cuántas baldosas hay entre Monte Grande y Alta Gracia?)

Recordás nuestras interminables risas...? Las noches largas, las largas caminatas, de andar descalzas por la calle...
De nuestro pelo al viento y los pasos sin prisa...
Te acordás de los inmensos ratos mirando al mar y el horizonte, dibujando con las nubes, inventando barcos piratas que nos rescataran de los chicos buenos... hablar de diez mil cosas a la vez y reír, reír y reír...
De los viajes a la costa para sólo pasear por la playa aunque estuviera lloviendo...
Las cabalgatas cada tarde en el campo de Escobar y vivir durante meses en carpa bañándonos en el río...
Te acordás de las horas y horas en aquella sala de ensayo, despreocupadas de todo... felices con tan poco! Felices...
Te acordás de tantas lunas, olas, estrellas, vientos, testigos de nuestras alegrías y también de penas; de tu andar y el mío siempre juntas.
Anhelo que tu risa, aunque no esté cerca, siga igual de auténtica, amplia, hermosa, plena...
Cuánto te extraño Mi Amiga...
Hoy a la distancia tengo de ti sólo hermosos recuerdos.